La poda del olivo
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Cómo se realiza la poda del olivo
La poda del olivo es una tarea necesaria que permite que el árbol mantenga su equilibro y haciendo que su reproducción sea más plena y retardando su proceso de envejecimiento.
Para asegurar que la poda del olivo ayude a producir más frutos, es necesario tener conocimientos sobre cómo llevar a cabo esta tarea. Hoy queremos explicar cómo se realiza la poda de una forma fácil y sencilla.
Durante la etapa juvenil del olivo se debe podar poco, o en ocasiones es mejor no hacerlo ya que esta práctica puede acortar el período improductivo del árbol. Durante la etapa de adulto, el árbol se debe podar ligeramente. Ya durante el período de vejez, es cuando las podas deben ser realizadas con mayor regularidad, pero deben ser espaciadas y acompañadas por cuidados adicionales como el abonado.
Como bien sabemos, el crecimiento del olivo se localiza en ciertos puntos. Por ejemplo, para el crecimiento en longitud, los puntos son las yemas de la madera y en las extremidades de las raíces más finas. En cuanto al crecimiento en grosor, los puntos son la capa cilíndrica del árbol que se ubica bajo la corteza, el tronco y las raíces.
Tipos de corte en la poda del olivo
Los cortes de la poda del olivo se pueden realizar de dos formas: una sobre la rama gruesa o sobre la rama fina, cortándola desde su arranque o la otra, cortándola o rebajándola. La primera técnica es conocida como aclareo y la segunda como rebaje.
El corte de aclareo permite mejorar que el árbol aproveche mejor la iluminación y por lo tanto ayuda a su nutrición, a la floración y a su fructificación.
Por su parte, es recomendable realizar el rebaje cuando las ramas se hayan alargado mucho, ocasionando que el tronco quede ensombrecido. También se debe tener en cuenta que la yema terminal impide la brotación de las yemas laterales, y por lo tanto con el rebaje conseguimos suprimir, momentáneamente, la función de la guía.
Cuándo se debe realizar la poda del olivo
Tradicionalmente, en España, la poda del olivo se realiza cuando termina la recolección de la aceituna, cuando el clima comienza a ser suave y cuando hay riesgo mínimo de heladas, es decir durante los meses de noviembre y diciembre en las zonas de verdeo sevillano y durante el mes de febrero y abril en el resto de zonas de olivares.
También es importante saber que la poda del olivo debe evitarse cuando la savia del árbol está en movimiento o cuando las cortezas se empiezan a separar de la madera, ya que las heridas no cicatrizan correctamente.
Sin embargo, cuando estamos en presencia de grandes cosechas y cuando las recogidas son tardías, se suele realizar la poda del árbol estando brotado. Para estos casos, la poda no debe ser realizada con tijeras o hachas, pero si con sierras manuales o mecánicas para no separar la corteza de la madera, favoreciendo la cicatrización del árbol.
También se han dado casos en los que se han realizado podas de renovación durante el verano, en las que ha sido necesario realizar cortes gruesos con sierra mecánica para eliminar maderas gruesas consiguiendo respuestas vegetativas favorables si se comparan con las podas realizadas en invierno.
